Lesiones comunes en los deportes más practicados
Para llegar a tener un buen estado de forma y poder practicar cualquier deporte, es importante contar con una buena salud. La realización diaria de ejercicio físico puede ayudar, por un lado, a prevenir enfermedades y afecciones y, por otro, puede ser una opción perfecta para combatir el estrés, mejorando tanto el sueño diario, como la salud mental.
En base a estos beneficios, también habrá que tener en cuenta al practicar deporte asiduamente, que hay que hacerlo con seguridad, porque una mala praxis en cualquier entrenamiento puede llevar al deportista a sufrir lesiones, lo que puede conllevar visitas al fisioterapeuta, al traumatólogo deportivo o a un médico especializado.
En las siguientes líneas se puede encontrar una pequeña lista de las lesiones más comunes entre los deportes más populares, cómo evitarlas, y si se tienen, cómo superarlas.
1. Una lesión común en el fútbol: esguince de tobillo
Hay deportes donde el uso del tren inferior es importante, como puede ser el fútbol. Es un deporte muy completo, su actividad puede aportar mejoras, tanto en la agilidad, como en la coordinación o en el equilibrio.
Pero la práctica del deporte rey puede conllevar un gran número de lesiones, entre las que destacan aquellas que se producen en las extremidades inferiores, entre ellas, una muy común: el esguince de tobillo.
Los traumatólogos deportivos son los médicos que tratan este tipo de lesión. Normalmente, se producen al doblarse, torcerse o girar el tobillo de una forma que se sale de la normalidad. Esta acción puede afectar a los ligamentos del tobillo, estirándolos o desgarrándolos, de manera que se fuerzan, superando su amplitud.
Esta lesión es fácilmente reconocible por el estado en el que se encuentra el tobillo, hinchado o con hematomas, además, se presenta dolor al pisar con el pie afectado.
Tras una revisión del traumatólogo médico, si no es grave, en un principio puede superarse con una inmovilización del propio tobillo, uso de hielo y calor, antiinflamatorios y reposo. Pero si los signos y síntomas son intensos, puede haber quedado dañado algunos de los ligamentos, tendones o algunos de los huesos de la pierna. En estas ocasiones, habrá que comprobar el estado del propio pie con una radiografía o resonancia, según crea conveniente el traumatólogo deportivo.
2. Una lesión común en el baloncesto: fractura de dedos
Si por algo se caracteriza el baloncesto, es por la capacidad que deben tener los que lo practican para coordinar tren inferior con superior. En este deporte hay que coger rebotes, encestar, cambiar de ritmo, botar la pelota, taponar, etc.
Una de las lesiones más comunes que puede producirse al jugar al baloncesto es la fractura en algún dedo, y entre estas fracturas, la rotura del metacarpiano. Esta fractura puede producirse simplemente botando el balón, recibiendo un pase, defendiendo alguna jugada del equipo contrario o en una caída y una mala posición de la mano.
El metacarpo está formado por 5 huesos localizados en la mano. Los traumatólogos deportivos plantean varias soluciones a esta lesión: inmovilización o la intervención quirúrgica, según el grado de la lesión.
3. Lesión en balonmano: la luxación de hombro
Quien juega al balonmano sabe que es un deporte donde el contacto con el rival es continuo. Por ello, las lesiones más comunes que se producen en este deporte son lesiones de ligamentos producidos por el bloqueo de tiros o por el lanzamiento repetido mal realizado, que acaba por dañar los ligamentos del hombro.
Los lanzamientos en este deporte pueden producir lesiones, ya sea por el bloqueo del tiro por medio del contrario, como por una insuficiente coordinación neuromuscular, provocando luxaciones y subluxaciones, que si no son bien tratadas pueden llegar a convertirse en roturas de zonas específicas del hombro.
Como recomiendan los traumatólogos deportivos y los fisios, antes de jugar, para prevenir estas lesiones es importante realizar una buena serie de estiramientos y calentamiento.



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