¿Cuáles son las conductas que se consideran delitos informáticos?

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El desarrollo de las nuevas tecnologías nos ha permitido derribar fronteras y llegar mucho más lejos. Sin embargo, esa dependencia de la tecnología también nos convierte en blancos mucho más vulnerables, especialmente de personas sin escrúpulos que se aprovechan de ello para cometer una serie de delitos de índole informática. 

Los delitos informáticos son sumamente graves, y es por ello que, tanto la persona que es acusada de cometerlos, como la víctima, deben ser asesorados por un buen abogado penalista Madrid como Sanz Cabrejas, un bufete de abogados especializados en atender este tipo de delitos, entre otras especialidades del Derecho penal. 

Delitos informáticos: ¿cuáles son los más comunes?

Los delitos informáticos son, lamentablemente, cada vez más comunes. En muchas ocasiones son cometidos con total alevosía, mientras que en otros casos son cometidos por desconocimiento de las normas y leyes que rigen este sector. En cualquiera de los casos, contar con la asesoría de un abogado profesional en Derecho penal es determinante para tener más probabilidades de salir lo mejor posible de esa situación, especialmente si consideramos que se trata de delitos considerados sumamente graves. 

En el caso de las víctimas, también resulta indispensable contar con la asesoría de un buen abogado y así ampliar las probabilidades de éxito del caso, para conseguir la justicia anhelada. Es importante recordar que los delitos informáticos pueden tener un impacto gigantesco en la vida de las personas, tanto a nivel profesional como personal, en las finanzas y demás, de ahí que se trate de una serie de delitos con penas que, en algunos casos, pueden ser muy duras. 

A continuación compartimos cuáles son algunas de las conductas más destacadas que son consideradas delitos informáticos.

Suplantación de identidad

La suplantación de identidad es uno de los delitos informáticos más graves. Se trata de una expresión que hace referencia a todos los abusos informáticos que una persona comete para obtener información personal de su víctima y aprovecharse de ello. 

Este tipo de delito tiene consecuencias muy graves, y es utilizado en muchas ocasiones, para robar datos bancarios, y utilizarlos para hacer compras por Internet y otros modelos de estafas. Los daños financieros y psicológicos, además del daño a la reputación de la persona, son considerables. Este tipo de delito está penado con hasta tres años de prisión, y multas económicas, dependiendo del alcance del delito.

Acoso sexual 

El acoso sexual no solo se genera físicamente, sino también en la red, y constituye un delito muy grave, especialmente cuando el acosado es un menor de edad y la otra parte involucrada es un adulto. Este tipo de delito puede afectar seriamente a la estabilidad mental y psicológica de la persona.

Por otro lado, relacionado con este delito, el sexting también constituye otro delito penal, y es que si bien el envío de fotografías con contenido de esta índole no constituye en sí un delito, cuando se trata de menores de edad sí está penado, así como también cuando un adulto no consiente esa actividad. Este tipo de delito está contemplado en el artículo 197 del Código Penal

Acoso escolar

El acoso, lamentablemente, ha superado las barreras físicas y, lamentablemente, muchos niños lo sufren en silencio en sus hogares, con consecuencias que en algunos casos, son irreparables. Sin embargo, es importante destacar que el acoso escolar digital, también definido como ciberbullying, constituye un delito.

Este tipo de delito puede acarrear una condena de entre tres meses y dos años, así como también multas equivalentes a 24 meses. Sin embargo, cuando el acoso es hecho en función de una situación vulnerable, como una enfermedad, condición o edad, la condena puede ser de dos años de prisión sin posibilidad de multa. 

Hay muchos otros delitos informáticos contemplados en la ley, como es el caso del phishing y smishing, grooming o ciberacoso de un adulto hacia un niño, usurpación de personalidad, robo de datos, entre otros. Contar con un buen abogado, en cualquiera de esos casos, puede ser determinante para conseguir justicia y curar las heridas por tan difícil situación. 

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