Desahucios en España: datos, normativas y otras cuestiones de interés
Las crisis económicas están ya consideradas como uno de los rasgos de identidad del siglo XXI. Recientemente hemos sido testigos del desolador paso de la pandemia sanitaria y, antes de recuperarnos de este duro momento histórico, la guerra de Rusia y Ucrania marca unas perspectivas todavía más críticas. Sin embargo, todo comenzó con la crisis de 2008, la cual puso contra las cuerdas el sistema hipotecario al explotar la burbuja inmobiliaria. Durante este periodo, los desahucios en España se dispararon y todavía hoy se trata de un fenómeno que merece la pena ser analizado, averiguando así en qué punto estamos en la actualidad.
Cuál es la situación actual sobre los desahucios en España
Perder el hogar es una situación nefasta en términos de calidad de vida, destrozando por completo la cotidianidad de millones de personas en todo el mundo. Por eso, para tomar perspectiva de la realidad en la que nos encontramos hoy en día, conviene realizar un repaso de las estadísticas de desahucios en España, contemplando así cómo nos están afectando las diferentes crisis económicas en lo que llevamos de siglo. Un estudio sobre los datos que nos otorga cierta claridad de lo que están viviendo innumerables familias a diario.
La Sección de Estadística del Consejo General del Poder Judicial emitió las cifras del último trimestre del 2021. Según estos datos, los desahucios practicados en los juzgados bien sean derivados de la aplicación de la Ley de Arrendamientos Urbanos o los de las ejecuciones hipotecarias, hubo hasta 10.161 lanzamientos. Por escandalosa que pueda parecer esta cifra para un solo trimestre, cabe señalar que supone un descenso del 9’78% con respecto al año anterior. De hecho, la tendencia en los últimos 5 años ha sido siempre a la baja, mostrando claros signos de recuperación económica.
En el año 2008 estalló la burbuja inmobiliaria y los desahucios se evidenciaron durante los 7 años siguientes, hasta 2015. El año más crítico fue el 2010, con hasta 93.636 ejecuciones hipotecarias en todo este periodo; muy lejos de las 20.460 que hubo en 2020. No obstante, todavía es pronto para saber hasta dónde llegan los estragos tanto de la pandemia como de la guerra en Ucrania y todo apunta a que, al igual que sucedió con la crisis inmobiliaria, los efectos se verán en los años venideros. Debido a ello, conviene tener claras las condiciones de estas ejecuciones y mantener cerca a los equipos de abogados que darán la cara por nosotros en la materia.
Resquicios legales para evitar un desahucio
La legislación actual sobre los desahucios no es todo lo clara que nos gustaría, a pesar de ser un punto clave en el estado de bienestar en el que nos encontramos. En este orden de ideas, existe un resquicio de esperanza para todas aquellas familias que están en riesgo de perder su hogar, conocido como el código de buenas prácticas: una serie de actuaciones con objetivo de reestructurar las deudas para garantizar la protección del deudor hipotecario.
Todas esas personas que están dentro del umbral de exclusión y que no son capaces de pagar su contrato hipotecario, tienen la posibilidad de ampararse en esta legislación. Eso sí, para ello deben cumplir con el Real Decreto Ley 6/2012. Puesto que hay un gran componente legal en este aspecto, es prioritario que estas familias se acojan a la gestión de grandes equipos de abogados, quienes pondrán en marcha todos los trámites necesarios para evitar en la medida de lo posible el inminente desahucio.
Si bien es cierto que los bancos tienen la obligación de ofrecer el código de buenas prácticas, muchas entidades pasan por alto dicho trámite. De este modo, los clientes quedan en una situación de vulnerabilidad en la que todo apunta a que perderán el hogar. Ahora bien, con el trabajo de abogados inmobiliarios, los bancos reculan esta posición y se muestran proclives a negociar las deudas. Por lo tanto, estamos ante un servicio clave en tiempos de crisis que servirá para sentir el alivio de que, a pesar de la gravedad económica, se mantendrá el techo bajo el que residir.

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