Cómo reclamar una negligencia médica: pasos, plazos y pruebas necesarias

Sufrir una complicación después de una operación, recibir un diagnóstico equivocado o experimentar un empeoramiento durante un tratamiento no significa automáticamente que haya existido una negligencia médica. Para poder reclamar es necesario analizar qué ocurrió, comprobar si la actuación sanitaria se apartó de la práctica médica exigible y determinar si ese posible error provocó un daño al paciente.

Por eso, reclamar una negligencia médica requiere normalmente recopilar la documentación clínica, estudiar la actuación de los profesionales sanitarios y acreditar la relación entre esa actuación y el daño sufrido.

Además, la forma de reclamar y los plazos pueden cambiar dependiendo de las circunstancias y, especialmente, de si la asistencia se prestó en la sanidad pública o privada.

Conseguir toda la historia clínica

El primer paso ante una posible negligencia médica es recopilar la documentación relacionada con la asistencia recibida.

La historia clínica permite reconstruir qué ocurrió y conocer las decisiones adoptadas durante el tratamiento. Puede incluir informes de urgencias, pruebas diagnósticas, analíticas, informes quirúrgicos, consentimientos informados, tratamientos prescritos, informes de alta y documentación correspondiente a posteriores intervenciones.

Es recomendable conservar también cualquier documento relacionado con las consecuencias del posible error: nuevas consultas médicas, rehabilitación, tratamientos, bajas laborales o gastos que hayan sido necesarios como consecuencia del daño.

No conviene basar una reclamación únicamente en el relato del paciente. La documentación médica será una de las principales fuentes para determinar si realmente existen indicios de una actuación negligente.

Para comprender mejor qué situaciones pueden dar lugar a una reclamación, puede consultarse esta guía sobre negligencias médicas, donde se explican sus principales características y algunos de los supuestos más habituales.

Determinar si realmente existió una negligencia

Un mal resultado médico no es necesariamente una negligencia.

La medicina no puede garantizar siempre la curación del paciente y determinados tratamientos o intervenciones presentan riesgos incluso cuando la actuación de los profesionales ha sido correcta.

La cuestión fundamental consiste en determinar si la asistencia prestada respetó la lex artis, es decir, si la actuación sanitaria se ajustó a las reglas y conocimientos médicos aplicables a las circunstancias concretas del paciente.

Una reclamación puede plantearse, por ejemplo, cuando existen indicios de un retraso injustificado en el diagnóstico, un error durante una intervención, una falta de seguimiento adecuada, una infección relacionada con el incumplimiento de los protocolos exigibles o determinadas deficiencias en el consentimiento informado.

Pero además de identificar una posible actuación incorrecta, normalmente será necesario demostrar que esa actuación produjo un daño.

Por eso, uno de los aspectos más importantes consiste en establecer el nexo causal entre la actuación sanitaria y las lesiones o perjuicios sufridos por el paciente.

La importancia del informe pericial médico

En muchas reclamaciones por negligencia médica, el informe pericial constituye una de las pruebas fundamentales.

El perito estudia la documentación clínica y analiza desde un punto de vista médico si la actuación de los profesionales se ajustó a la práctica exigible. También puede valorar la relación existente entre el posible error y las consecuencias sufridas.

Esto es especialmente importante porque una reclamación por negligencia sanitaria combina dos ámbitos muy especializados: medicina y Derecho.

Los abogados expertos en negligencias médicas pueden realizar un primer estudio jurídico del caso y determinar qué documentación resulta necesaria, qué vía de reclamación corresponde y si puede ser conveniente contar con una valoración pericial.

El análisis previo también puede evitar iniciar procedimientos cuando la documentación disponible no permite acreditar suficientemente la existencia de una negligencia o su relación con el daño.

¿Cómo se presenta una reclamación por negligencia médica?

La vía para reclamar dependerá fundamentalmente de dónde se haya producido la asistencia sanitaria.

Cuando la posible negligencia se ha producido en un hospital o centro perteneciente a la sanidad pública, la reclamación puede dirigirse contra la Administración sanitaria mediante el procedimiento correspondiente de responsabilidad patrimonial.

Si la asistencia se produjo en la sanidad privada, la reclamación puede plantearse por la vía civil frente a los responsables correspondientes, dependiendo de las circunstancias del caso.

También existen situaciones en las que pueden intervenir aseguradoras, centros sanitarios y diferentes profesionales, por lo que identificar correctamente frente a quién debe dirigirse la reclamación es una cuestión importante antes de iniciar el procedimiento.

En los casos de mayor gravedad también puede estudiarse la existencia de posibles responsabilidades penales, aunque esta vía exige analizar cuidadosamente los hechos y no resulta adecuada para cualquier resultado médico desfavorable.

Precisamente por las diferencias entre unas vías y otras, los abogados expertos en Derecho Sanitario pueden estudiar las circunstancias del caso y determinar cuál es el procedimiento adecuado para plantear la reclamación.

¿Cuánto tiempo hay para reclamar una negligencia médica?

El plazo para reclamar una negligencia médica depende principalmente de si la asistencia se produjo en la sanidad pública o privada y de la vía utilizada.

En la sanidad pública, el plazo general es de un año para presentar una reclamación de responsabilidad patrimonial contra la Administración sanitaria. Cuando existen daños físicos o psíquicos, ese plazo comienza a contar desde la curación o desde el momento en que queda determinado el alcance de las secuelas.

En la sanidad privada, el plazo puede ser de cinco años cuando se ejercita una acción de responsabilidad contractual. Sin embargo, si la reclamación se plantea por responsabilidad extracontractual, el plazo general es de un año.

Por tanto, no existe un único plazo aplicable a todas las negligencias médicas: habitualmente será de un año en la sanidad pública y podrá alcanzar los cinco años en determinados casos de responsabilidad contractual en la sanidad privada.

Tan importante como conocer el plazo es determinar desde qué momento empieza a contar. No necesariamente comienza el día de la operación, del diagnóstico equivocado o del hecho que provocó el daño. Cuando existen lesiones o secuelas cuya evolución necesita tiempo para determinarse, la fecha relevante puede ser aquella en la que se estabilizan y es posible conocer su alcance.

Por esta razón, ante una posible negligencia médica conviene estudiar cuanto antes tanto la vía de reclamación como la fecha exacta desde la que debe computarse el plazo, evitando esperar hasta que la prescripción esté próxima.

¿Qué se puede reclamar?

La finalidad de una reclamación por negligencia médica es obtener una indemnización por los daños y perjuicios que puedan acreditarse como consecuencia de la actuación sanitaria.

La cuantía no es igual en todos los casos y depende de la gravedad y repercusión de los daños sufridos.

Pueden valorarse, entre otros aspectos, las lesiones temporales, las secuelas permanentes, la necesidad de nuevas intervenciones o tratamientos, determinados perjuicios económicos, la pérdida de ingresos o las necesidades asistenciales futuras derivadas del daño.

Los casos más graves pueden implicar incapacidades, necesidad de ayuda de terceras personas o importantes adaptaciones en la vida cotidiana del paciente.

Por ello, la existencia de una negligencia y la valoración económica de sus consecuencias son dos cuestiones diferentes que deben acreditarse.

Antes de iniciar una reclamación conviene, por tanto, reconstruir exactamente lo ocurrido, obtener la historia clínica completa y valorar conjuntamente las pruebas médicas y jurídicas disponibles.

El proceso puede resumirse en tres preguntas fundamentales: ¿existió una actuación médica incorrecta?, ¿esa actuación provocó un daño y puede demostrarse?, ¿qué consecuencias ha tenido ese daño para el paciente?

Si las pruebas permiten responder afirmativamente a estas cuestiones, será posible estudiar la vía correspondiente para reclamar una indemnización por la negligencia médica.

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